"la simulacion se vuelve inmensamente mas compleja con cada unidad extra de realidad que se añade a esta famosa sopa virtual, cocinada en computadoras por el chef en turno, un super de la informatica."
Se imaginan? argumentaban entre otras cosas quienes rechazaban la idea :
"Una civilizacion con tremenda suerte (como para sobrevivir tan largo tiempo, pudiendo llegar a tal desarrollo de su ciencia) que rivalice al diminuto Tardigrado y su resistencia a la hostilidad del universo"
Porque ante las condiciones del, dias atras, presunto " juego " que nos asechan amenazantes por uno y otros lados, somos como un parche de pasto verde entre bestias comedoras de hierba... las cuales buscan extinguirnos a diario, como a un huesudo T-Rex en la calidez de Marte.
Pero ahora,
Dmitry Kovrizhi y Zohar Ringel, dos físicos de la Universidad de Oxford, develan un pequeño gran 'NO' del cosmos para los fanaticos de entregas artisticas como "Matrix".
Hallaron y demostraron que construir una simulación informática de un especifico fenómeno cuántico que tiene lugar en el interior de los metales, es inviable.
No solo en la práctica, sino también en la teória esa mision se torna rápidamente imposible ya que el numero de cálculos necesarios se dobla cada ocasion que se añade tan solo una unica partícula.
No solo en la práctica, sino también en la teória esa mision se torna rápidamente imposible ya que el numero de cálculos necesarios se dobla cada ocasion que se añade tan solo una unica partícula.
Buscando entender mejor la version cuantica de lo que en fisica se conoce como efecto Hall clasico, previamente referido, estos investigadores se toparon con una barrera que resulto tener tales implicaciones para las proposiciones de la "Realidad simulada".
Este inesperado vinculo entre la teoria de complejidad computacional y las diferencias gravitatorias nos muestra que eso es materialmente imposible.
La realidad y la vida, definitivamente no pueden consistir en una serie de simulaciones generadas por un superordenador extraterrestre... Un par de cientos de electrones simulados requeriría un ordenador cuya memoria, físicamente, debería tener más átomos de los que existen en el Universo.

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